Este fantasma es:

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he intentado encontrar las palabras adecuadas para describir quien soy sin autoagredirme. lo cierto es que no puedo. Toda la vida he tratado de ser alguien, he buscado mi personalidad, y siempre la he cagado, no soy la mejor del mundo pensando, y tal vez si lees mi blog te daras cuenta que tampoco soy la mejor escritora, ni la mejor persona. Pero me gusta mucho dar amor... aunque casi siempre ese amor no es bien correspondido... tengo 17 años, pero mi cuerpo tiene como 50 años. bailo, canto... como metodo terapeutico, es lo que hago casi siempre.

jueves, 14 de junio de 2012

Reuniendo nubes, ignorando al cielo y tejiendo una red para que atrapara mis sueños.


Durante esos cortos encuentros algo se encendía en nuestros ojos; y yo, fanática de las miradas trataba a toda costa de cruzar las nuestras. Con toda decisión buscaba sus ojos entre aquel flequillo que le cubría  la frente y parte de su ojo derecho. Buscaba algo cálido, oculto en sus ojos oscuros, en aquella mirada a veces sombría de Eri, de mi Eri.
Catt poco a poco se  iba convirtiendo en algo igual de lejano que el cielo que observaba todas las mañanas a través de mis ventanas, pero pensar en ella me transmitía paz, tranquilidad y amor.
Aunque casi no veía a Eri hablábamos casi siempre  por fb, cuando no coincidíamos las 2 en línea Eri  me mandaba mensajes privados, llenos de dulces palabras  que me sonrojaban y me hacían sonreír.
Ya lo veía venir, tenía miedo, miedo de sentir algo por Eri, pero aun así me dejaba llevar por mis fantasías  de amor eterno y perfecto.
¿Quieres ser mi novia? Preguntó Eri, un escalofrió recorrió mi espina dorsal  y se alojo en mi estomago. La miré y pensé como podía yo, la persona más femenina y vintage, con tantos problemas  emocionales  tener una novia, alguien de su mismo sexo… No lo sabía, pero aun así la esperanza embargo mi consternado corazón. Miré a Eri, sonreí y dije  sí.
Nos besamos, siempre con miedo   de  que alguna anciana religiosa y homofóbica nos vea. Eri y yo bromeábamos en ese asunto. Yo le decía que esta anciana nos iba a apuntar con un largo y flaco dedo y nos iba a decir que la ira de dios iba a caer sobre nosotras, pues lo que Eri y yo hacíamos era un horrible y el peor de los Pecados. En mi interior pensaba que tal vez era cierto... Pero se lo ocultaba a Eri con  la más feliz de mis sonrisas.
Eran días felices, pero el miedo opacaba mi felicidad.
En las mañanas, al despertar me sentía como un ser puro, como una persona querida, creía que Eri me quería, pensaba en que tal vez yo podía quitarle esa estúpida idea que ella tenía de si: que no sabía amar y que no le interesaba aprenderlo, decía yo que como era posible que yo fuese novia de alguien tan duro, pero no me importaba pues yo haría que Eri  fuese un poco dulce… aunque conmigo lo era, yo quería que fuese más dulce con los demás.
 Por las noches La desesperación y el miedo me hacían llorar.
Lloraba por mi mamá, porque no merecía ella tener una hija como yo, y me aterrorizaba la idea de decirle que su niña, su bella princesa anoréxica, tenia además una  bella novia. De su mismo sexo…
Lloraba por mí, lloraba por Eri… PUES ESTA ME HABIA ADVERTIDO YA QUE NO ERA UNA BUENA PERSONA… Cuando me decía esto yo me echaba a reír y le decía que si lo era, que era de las personas más maravillosas que yo había conocido, se lo decía porque así lo sentía, realmente lo pensaba.

Pasaban los días, cuando salía con Eri nos era casi imposible tomarnos de las manos, sentíamos que la gente nos miraba y eso, a mi me importaba mucho, porque aquí es como un pueblo pequeño, donde todos conocen a todos, y me mataba la idea de que alguien me viera de la mano o besando a Eri y que  después le vaya con el chisme a mi mamá, Era algo que tenía que decirle yo, ya hallaría la manera… De una u  otra manera mi mamá veía extraño que yo saliera tanto por las tardes, ya que lo único que antes hacía era pasarme el día aquí, cepillándome el cabello, lamentándome mi gordura y yendo a  clases de ballet. Ahora salía con Eri antes del ballet y  cuando mi mama me preguntaba que con quien estaba le decía que había ido sola por ahí, a dar una vuelta… naturalmente ella no me creía, sabe que odio salir en las tardes, pero a pesar de eso me decía: Está bien, cuídate y no llegues tarde.
Bromeábamos  imaginándonos cómo reaccionarían cada una de las personas que conocíamos  cuando se enteraran de nuestra relación, nos reíamos al plantear situaciones graciosas y caras de circunstancia que pondrían los demás… Después  mi boca se llenaba de algo amargo, al pensar en Catt… al pensar en cómo reaccionaría ella, pensar en cómo me miraría después de enterarse de TODO.
Eri se daba cuenta de mi angustia y se angustiaba también, algo en Catt le daba miedo y honestamente a mi también, mi Catt, un ser tan raro, pero bello a la vez, no tenía idea de cómo sería su reacción; planeábamos la manera de decirle, y decidimos que lo mejor era que YO le dijera.
Como era de esperarse, por mi cobardía nunca pude decirle nada a Catt, se lo dijo Eri, y cuando se lo confirme yo a Catt, no dejo de mirarme con ojos sombrios y apretando su bien formada boca me dijo: ¿Y cómo te sientes? – a lo que yo respondí: pues tengo mucho miedo…
Catt bajo la mirada y sonrio tétricamente…
Empieza el calvario… el mes mas difícil, duro, patético y de verdades …

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